La partida más importante

Juegaterapia, terapia para niños, hospitales

Lo han denominado “anestesia virtual” o “juego terapéutico”, nosotros hemos preferido llamarlo simplemente “jugar”, “divertirse” y “ejercer el derecho a ser niño en cualquier lugar”. Incluso en un hospital, uno de los lugares donde la palabra juego comienza a resaltar por encima de inyecciones, camillas y batas blancas. Esto se debe a los numerosos beneficios que se le está atribuyendo al juego como herramienta terapéutica.

El juego, según  Lourdes Amayas responsable de prensa de Juegaterapia, mejora su estado de ánimo, les relaja y distrae permitiéndoles concentrarse en algo tan placentero como es un videojuego. Olvidan donde y para qué han venido

Los estudios médicos avalan el juego

María Guadalupe Hernández Arenas, psicóloga y profesora del Servicio de escolaridad del Instituto Nacional de Pedriatría (INP) de México ha publicado diferentes estudios en los que asegura, tras realizar diferentes pruebas y cotejar experiencias, que el juego tiene beneficios patentes en los niños que están sometidos a tratamientos hospitalarios.

Desde la disminución de la angustia hasta provocar el descenso de punciones venosas, el juego mejora la adherencia al tratamiento y su seguimiento por parte de los más pequeños.

Las consolas y juegos ayudan a los niños a superar estancias hospitalarias

Los niños que juegan durante un tratamiento o tras una intervención quirúrgica ven que el sufrimiento disminuye hasta más de un 40%, según el Center of Allied Health Evidence de la Universidad South Australia.

Jugar para vencer al cáncer

“Nosotros vivimos algo diferente a las evidencias científicas y es el día a día”, nos cuenta Lourdes, “vemos cómo una consola o un nuevo videojuego hacen sonreír a algunos niños como si fuese uno de los mejores día de su vida”. Porque los niños siempre quieren jugar y estar entretenidos les ayuda a enfrentarse a las pruebas diarias.

A raíz de esto la responsable de prensa de Juegaterapia nos cuenta un caso especialmente emotivo. Muchos niños mayores y adolescentes que se han enfrentado a la quimioterapia terminan psicomatizando el tratamiento y con sólo ver la bolsa comienzan a encontrarse mal e incluso vomitar. Carlos, un adolescente valenciano, sufría esto cada vez que le daban quimioterapia pero los videojuegos cambiaron esto. Un día estaba jugando con otro niño a la consola y llegó la enfermera, Carlos al ver que se acercaba se volvió a su madre para pedirle por favor que esperase un poco para ponerle la quimioterapia “estoy en mitad de la partida, déjame que acabe”. Contra todo pronóstico su madre contestó “pero cariño, si vienen a quitártela, ya has terminado”.

Las consolas distraen a los ninos y adolescentes en el hospital

Con historias como éstas no nos quedan dudas de que, si bien jugar no puede considerarse un tratamiento, sus beneficios son reales. “Jugando viven, aprenden y se relacionan”, sentencia Lourdes.

Lo que parece una partida de un sólo jugador lleva, en este caso, muchos profesionales detrás que abogan por la felicidad como un medicamento más.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *