Fangoria en The Robot Museum: La entrevistrónica.

Fangoria presentación en The Robot Museum de su nuevo disco canciones para robots románticos, entrevista

 

Desde que Fangoria eligió THE ROBOT MUSEUM como escenario para atender a los medios en la presentación de su nuevo disco, lo teníamos claro: si surgía la oportunidad, la cogeríamos al vuelo. Y así fue: entre tanta revista, canal de TV y emisora de radio, nos hicieron un hueco. Alaska y Nacho, Nacho y Alaska- si algo nos quedó claro es que tanto monta, monta tanto-  funcionan como un engranaje perfectamente coordinado. Una sola mirada les basta para entenderse y la respuesta a medio elaborar de uno es la excusa perfecta para que el otro la termine.  Ya desde antes de empezar, esta compenetración salta a la vista en su disposición de espaldas al escenario, sentándose con simétrico cruzar de piernas y vista al frente, esfinges de la posmodernidad eterna- si tal cosa existe-, listos para que empecemos a disparar nuestra batería de preguntas  robóticas:

Preparados, listos... ¡Allá vamos!

Preparados, listos… ¡Allá vamos!

JUGUETRÓNICA: Todos los robots funcionan con baterías. Unas duran más y otras menos. No cabe duda que la de Fangoria es de alta duración. ¿Cuál es el secreto de tanta energía?

ALASKA: Pues que somos personas, ni más ni menos. No necesitamos recargarnos.

NACHO CANUT: Sí, es una de las cosas en las que tiene que mejorar la robótica. Que deje de depender tanto de las baterías. A ver si en un futuro no muy lejano podemos ver robots que funcionen completamente con energías renovables.

 

J: Está claro que la tecnología ha acompañado vuestra música desde sus comienzos. ¿Hay algo que os dé especialmente miedo de ella?

A: Lo que nos da miedo no es la tecnología, sino los humanos. No son las máquinas las que se equivocan. Cuando nos enfadamos porque un robot no funciona bien, realmente es nuestra culpa porque lo hemos programado mal. De hecho, fíjate si confiamos en la tecnología que, en cuanto surgió la posibilidad de que nuestro batería fuese una máquina, no nos lo pensamos dos veces. Eso sí, aún falta por llegar todavía la verdadera música hecha por máquinas. Hasta ahora, la hacen humanos utilizando máquinas.

 

J: ¿Creéis que va a llegar?

Los dos: Sí, claro que sí.

A: Yo lo que creía antes es que a mi edad ya sería una realidad. Ahora ya dudo de que lo llegue a ver, porque parece que va todo muuucho más lento de lo que esperábamos.

N: Yo creo que sí, pero creo que lo que lo que pasa es que la música te interesa más por la personalidad de la persona que la hace. Entonces, tendría que ser un robot con personalidad. Pero creo que la personalidad de un robot es algo que se puede programar. Le metes datos, imprevistos…

A: Incluso que elija las opciones, igual que hacemos nosotros. Como decía Ortega: las circunstancias. Que cada robot elija si le gusta más el negro o el blanco y, en base a eso, podrá convertirlo a su vez en algo distinto. Sí, lo veremos, creo.

 

Alaska: Lo que nos da miedo no es la tecnología, sino los humanos.

 

J: Vuestro último trabajo se llama “Canciones para robots románticos”. ¿Estáis pensando en humanos que cada vez actúan más como robots o en robots que actúan cada vez más como humanos?

A: Que los humanos actuasen cada vez más como robots no nos parecería un problema.

N: Incluso estaría bien. Lo malo es lo contrario.

 A: De hecho, el título encierra una paradoja y una trampa: un robot romántico está absolutamente estropeado y yo creo que habría que desconectarlo inmediatamente.

N: Es el problema en Blade Runner con los Nexus 6. Querían tener recuerdos y sentimientos, como los humanos. Eso es lo que les llevaba a matar a gente, a buscar a un padre que no existe… Cuando se involucran los sentimientos, es cuando se va todo a la mierda. Es por eso que los robots románticos están estropeados.

 

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J: En vuestro nuevo single «Geometría Polisentimental»  habláis de que todo es más fácil si uno consigue centrar la atención en un punto. ¿Hacia dónde mira Fangoria en este momento?

N: Hacia el futuro…

A: Pero no muy lejano. Nuestro objetivo nunca está mucho más allá de…

N: Tres o cuatro meses.

A: Efectivamente, pero desde siempre, incluso desde pequeños. No tiene nada que ver ni con nuestra edad ni con nuestras circunstancias actuales.

N: Cuando fijas tu atención en dónde quiero estar dentro de tres meses, entonces, eso es real. Si la fijas en dentro de tres años, eso es irreal. Eso sí: hay que mirar teniendo en cuenta esos tres meses de referencia pero siempre hacia el futuro, nunca hacia el pasado.

robot fangórico

Éste es el robot que nos dedicó Nacho. Fangórico total.

 

J: La quinta canción del disco es «Manual de decoración para personas abandonadas», ¿Creéis que en el futuro habrá robots que convivan con nosotros y puedan hacer más soportable la soledad?

N: Por supuesto que sí, pero eso espero que sea en tres meses (risas). Creo que en Japón ya los ancianos se acompañan con robots. Creo que mejor  eso a que tenga que venir a tu casa una persona que, posiblemente, ni siquiera habla tu idioma o tiene poco que ver contigo. Si tienen que ayudarte, mejor que lo haga un robot.

A: Además, yo que soy bastante animista, no encontraría demasiada diferencia entre llevarme bien con un robot o llevarme bien con un ser humano. De hecho, tiendo más a coger cariño a los seres inanimados (risas).

N: Es que ahora, mediante las redes sociales, podrías estar en contacto con humanos de verdad pero el contacto físico del día a día podrías tenerlo con un robot. Vamos, yo espero llegar a ver eso.

A: Ah, ójala cuando seamos viejos nos cuide un robot.

N: Hombre, claro. Si estás en casa y te caes, te recoge el robot. ¿Que te encuentras muy mal? ¿Que no te puedes mover? Pues el robot llama al médico. Hombre, por Dios- bueno, por Dios, no, por Isaac Asimov-, espero que existan estos robots dentro de 4 o 5 años ya.

A: Creo que eso llevamos esperándolo toda la vida. Somos la generación de niños timados por el futuro. Completamente. Cuando éramos pequeños, el futuro no era esto, os lo aseguro.

N: Desde luego. Por ejemplo, lo de las bicicletas. No entiendo que en el siglo XXI estemos pensando en meter vías para bicicletas en las ciudades. ¿El futuro que va a ser? ¿Para burros y para caballos? (risas) Lo suyo sería pensar en Segways o cosas que floten pero no una bicicleta con ruedas, otra vez lo mismo.

Nacho: Espero que dentro de pocos años existan robots que atiendan a las personas mayores en sus casas.

 

J:  Según ha avanzado la entrevista, nos habéis ido dando pistas sobre la respuesta a esta pregunta, pero, aun así, tenemos que hacerla: Si pudiéseis diseñar y programar vuestro propio robot, ¿cómo sería?

A: Desde luego, no sería un androide.

N: Para nada, la forma humana no la veo necesaria en un robot.

A: A mí es que me da algo de reparo, incluso. Yo prefiero que sea como nos lo imaginamos  cuando nos dicen la palabra robot.

N: Sí, al estilo de R2-D2. Porque el otro, C3-PO, es bobo. Yo prefiero que sea pequeñito y que incluso no hable, con que tenga una pantalla para comunicarse, vale.

A: Nosotros preferimos a R2-D2 antes que C3-PO. El humor en los robots no nos convence en absoluto.

N: ¿Y eso de la duda? Me voy por aquí o me voy por allí. No, la duda la tengo yo que soy humano. Lo ideal es que sea pequeño, que tenga brazos que pueda mover…

A: Y fuerza, para que pueda levantarte.

N: Eso, y para que te defienda si alguien entra en tu casa. Y que haga ruido, para saber que está encendido y que está por la casa.

A: Sí, es la visión que había en los 50 de lo que es un robot.

N: de todas formas, yo creo que la empresa que se dedique a fabricar los robots, te preguntará cómo lo quieres. Y si tú dices “humano”, pues te lo hacen humano. Si quieres un hombre, una mujer, un perro… Pero que tú puedas elegir también si lo que quieres es simplemente una cajita que se mueva.

Robotina de los Jetsons (o de los Supersónicos) es uno de los primeros robots que recuerda Nacho.

Robotina de los Jetsons (o de los Supersónicos) es uno de los primeros robots que recuerda Nacho. A lo mejor tú también.

 

J: Si Fangoria fuese un juguete o un gadget de JUGUETRÓNICA, ¿cuál sería?

A: Un robot, por supuesto. Pero uno que no recree algo que ya exista. No sería un tiranosaurio ni un coche… Nos gustaría un robot que se pareciese al tipo idealizado de los 50’s, como Emiglio,  que te trae una bandejita…

N: A mí me gustaría que flotara, no muy alto, eso sí. Simplemente, que no toque el suelo. Todo lo que sea fricción implica desgaste. De hecho, la fórmula para no desgastarse es no frotarse con nada. Que haga poco ruido, aunque un ruidito sí que tiene que hacer, para saber que funciona…

 

Nacho: Las empresas que fabriquen robots nos permitirán eligir cómo es el robot que queremos.

 

J: Todo robot se compone de software- la programación que lo hace funcionar- y de hardware- el cuerpo del robot propiamente dicho- . En el robot Fangoria… ¿Cuánto de software y cuánto de hardware aportan respectivamente Nacho y Alaska?

A: Al principio, podría decirse que yo era más el hardware, porque era más la imagen y la voz del grupo y Nacho el software, como la parte que se mueve en la sombra y que se quedaba siempre un poco al margen de entrevistas o de apariciones públicas y nunca participaba de según qué partes de lo que es ser un grupo. Pero con el tiempo, también empezó a involucrarse de la misma manera en que yo empecé a participar en otras en las que antes sólo estaba él, así que a día de hoy sería un 50%.

N: Sí, es un 50%.

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J: ¿Si nuestro NAO quisiera aprender a bailar una canción de Fangoria, cuál le recomendaríais y por qué?

N: Hombre, la verdad es que son todas bastante adecuadas para un robot.

A: Yo creo que lo suyo es que pudiera elegir. Es decir, que se le pusieran una serie de canciones y que el robot pensara: “Pues ésta”. De todas formas, hay que entender que lo que nosotros hacemos es música electrónica basada rítmicamente en el 4×4. Pa-pa-pa (marca el ritmo con la mano), a negras. Es decir, es música para robots. La pena es que no tengamos todavía un público robótico que la pueda consumir ni creo que vayamos a llegar a a tenerlo pero realmente, sí: Estaría hecha para robots o para personas como yo, que bailando somos robots  y no tenemos ese tipo de “feeling” a la hora de moverse por la pista. Somos germánicos, por así decirlo, y hacemos música para gente como nosotros.

Alaska: Toda nuestra música está hecha para robots.

 

J: Y para terminar, una inevitable:  ¿Cuál es vuestro robot favorito (da igual que sea real o de ficción)?

N: La robot de los Jetsons. ¿Cómo se llamaba?

A: Robotina, ¿no? Por lo menos, en México se llamaba Robotina.

N: Sí, Robotina. Ese robot es el primero que conocí de pequeño y creo que es mi favorito. Y, si no, el de la segunda Generación de Star Trek, Data.

A: Con Data tengo muchos conflictos. Siempre está: ponedme un chip, que quiero reír, ponedme un chip, que quiero llorar… No, yo con Data no tendría muy buen entendimiento. Para mí, el robot ideal no es un robot, sino un extraterrestre, el Sr. Spock. A pesar de que también es medio humano, la filosofía vulcaniana tiene mucho que ver con la inteligencia artificial. Es decir, si tengo que tomar esta decisión, tengo que tomarla y no voy a dejar que me afecte la parte sentimental… De todas formas, el primer robot que yo recuerdo es el de “Perdidos en el Espacio”, siempre al lado del Sr. Smith…

N: Pero ése era muy primitivo.

A: Sí, ahí tienes razón. La verdad es que no se comunicaba, ni nada. Bueno, luego está Robby, claro, el de «Planeta Prohibido». Es uno de los robots más bonitos.

Robby, uno de los favoritos de Alaska. ¿Deberíamos traerlo a THE ROBOT MUSEUM?

Robby, uno de los favoritos de Alaska. ¿Deberíamos traerlo a THE ROBOT MUSEUM?

Y así terminó la entrevista. Dejamos a Nacho y Alaska, a Alaska y Nacho preparándose para la siguiente, dentro de la vorágine de ese tour de force que supone la presentación de un disco. Ellos dicen que pasaron un buen rato y algo en su forma de reír nos dice que no estaban, simplemente, guardando las formas. Los dos saben que en THE ROBOT MUSEUM tienen su casa. Como todos los robots: los románticos y los que funcionan correctamente. No podía ser de otra manera.

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