Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia o cómo hacer la ingeniería más atractiva

El 11 de febrero es considerado el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, fecha en la que se recuerda la labor que hemos de realizar para incluir a más mujeres en el mundo de la ciencia y la tecnología y lograr así la deseada igualdad de género. El objetivo, sin embargo, resulta complicado, sobre todo si se tiene en cuenta datos como el bajo porcentaje de alumnas en las carreras de ingeniería – un 25.9%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE)-.

Para fomentar precisamente el gusto por la ciencia en general y la ingeniería en particular, existe hoy día multitud de proyectos en las que ingenieras de distintas ramas muestran el trabajo diario de un ingeniero. Es el caso del proyecto Mujer e Ingeniería de la Real Academia de Ingeniería (RAI), que hace apenas unos días reunió a profesionales del sector de las TIC con tres jóvenes estudiantes de dichas carreras en la segunda edición de Diálogos Mujer e Ingeniería, celebrado en el espacio innovaHub de Gas Natural Fenosa.

¿La razón? La misma que el resto de acciones promovidas por el proyecto de la RAI: promover el gusto por estudiar ingeniería y despertar el gusanillo de la tecnología en niñas y adolescentes.

Para ello visitan colegios, institutos y universidades,»contándoles a las chicas lo que hacemos los ingenieros, cómo pueden desarrollar su profesión si hacen una ingeniería y, sobre todo, poniendo el acento en la vertiente social de la ingeniería. Cómo la ingeniería ayuda a cambiar el mundo y a mejorar la calidad de vida de las personas», explica a JUGUETRÓNICA Sara Gómez, directora del proyecto Mujer e Ingeniería de la RAI.

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Puesto en marcha en octubre de 2016, de acuerdo con Gómez, la iniciativa surgió mucho antes, en el ámbito universitario, ante la escasez de información que tenían los alumnos en relación a las ingenierías. «Porque nos quedamos sin ingenieros en España y en el mundo y porque cada vez hay menos mujeres en ingeniería», afirma.

Como novedad este año Gómez y su equipo han organizado el concurso TECHMI, competición en el que entre 10 y 15 colegios se retarán entre sí, construyendo y programando un robot que tenga como fin ayudar a las personas mayores o a las personas con discapacidad.

¿Y por qué un objetivo tan social? Porque de acuerdo con la directora del proyecto una de las razones por las que las chicas no eligen ingeniería como estudio sería el hecho de no ver el componente social en este campo. A lo que se suma la escasez de información. Recordando una charla informativa celebrada en la Universidad de Castilla-La Mancha, Gómez rememora la impresión de varias adolescentes presentes. «Cuando les contaba lo que hacíamos, dónde podrían ejercer su profesión, de si hacer una ingeniería o no, algunas de ellas ya me decían que si lo hubieran sabido antes probablemente su decisión [sobre qué estudiar] habría sido otra».

Sin olvidar el papel de los profesores a la hora de incentivar el gusto por la ciencia y la tecnología. La propia Gómez nos cuenta que tuvo la oportunidad de hablar con dos alumnos de magisterio que demandaban más hincapié en las materias STEM – ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, en su acrónimo en inglés-, con el simple objetivo de poder transmitir a sus futuros estudiantes el gusto por las mismas. «[Uno de ellos] ha dicho que tuvo unos profesores tan horribles en matemáticas y tecnología que le hicieron aborrecerlo, así que la intervención de los profesores es tremenda, para bien o para mal».

Batallando contra los prejuicios

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Quien desde adolescente sí le atrajo la rama científica es a Loreto Albiñana, estudiante de doble máster de ingeniería industrial y liderazgo internacional de la Universidad Politécnica de Madrid y participante en los Diálogos Mujer e Ingeniería de la RAI.

Procedente de una familia de vocaciones científicas, Loreto nos cuenta que para ella estudiar una ingeniería ha resultado, además de una inversión a futuro, una enseñanza de vida. «Me ha enseñado a priorizar, a aprender a sacrificarme, a desarrollar la virtud de la fortaleza y la constancia, pero también a tener la cabeza centrada en el haz lo que debes y está en lo que haces, a resolver problemas de física, mecánica o cálculo y a aplicar ese tipo de metodología a muchos aspectos de la vida».

Porque la estudiante está de acuerdo en el componente social de las ingenierías del que hablaba Gómez. Uno de los factores que a su juicio es lo que finalmente llama la atención de aquellos y aquellas que deciden estudiar una ingeniería. «[El decir] todo lo que he invertido en estos años de carrera lo pongo a tu servicio para construir puentes, diseñar un sistema productivo, dirigir equipos o construir pozos en África». Aunque, según Albiñana, en muchos casos el componente social de la ingeniería se descubre a lo largo de los cursos y no antes de comenzar.

Precisamente, preguntada acerca de por qué aún existen más niños que niñas interesados en la ingeniería, considera que todavía predominan un buen número de prejuicios. «No me dejan de sorprender algunas preguntas que me han hecho los niños que aún están en el cole relacionadas con la Ingeniería: ¿podré ganar mucho dinero? ¿Puedes salir por las noches? ¿Cuántos años voy a repetir? Y sin duda la pregunta estrella: ¿hay gente normal en las Ingenierías?«, explica.

Confiesa además que nunca se había planteado el tema de si hay más estudiantes hombres que mujeres en dicho ámbito académico. Albiñana nos cuenta que, de hecho, ese fue uno de los descubrimientos que vivió en el evento organizado por la RAI. «El panorama social que estaba representado entre los que asistimos al InnovaHub – Gas Natural Fenosa: los que vemos el problema, los que no somos conscientes del problema y los que preguntamos pero, ¿qué problema?«.

La directora del programa Mujer e Ingeniería espera, por su parte, que iniciativas como la llevada a cabo por la Real Academia de Ingeniería sirvan para mostrar lo atractivo que resulta este camino laboral. Algo en el que también está de acuerdo Loreto, quien señala que muchas de las preguntas típicas que se realizan los pequeños acerca de la Ingeniería las saben responder sus protagonistas. «Muchas de ellas se pueden despejar por sí solas si comenzamos a promover iniciativas como ésta, en la que expliquemos realmente qué es la Ingeniería y quiénes somos los miles de estudiantes que hacemos Ingeniería».

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